Muchos de ustedes habrán oido hablar de la Ley de Correspondencia, que es una de las 7 leyes “herméticas”, por atribuirse a Hermes Trismegisto, y recopilada en “El Kybalion”: “Lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo, para que se consuma el milagro de la Unidad”
En otras palabras, los astrólogos decimos: “Todo en el macrocosmos se repite en el microcosmos”. Y la misma oración conocida como el Padrenuestro reza: “Así en la tierra, como en el cielo” .
La Ley de Correspondencia es el fundamento esencial de la Astrología, ya que explica porqué el ordenamiento de los planetas en el momento del nacimiento representa simbólicamente su energía vital: “como es arriba, es abajo”
De la misma manera, los tránsitos planetarios en un momento dado, y su relación con nuestra carta natal, simbolizan los cambios internos que experimentamos en ese momento específico del tiempo.
Todo es simbólico. No hay influencia planetaria que actúe sobre nosotros, y nos determine el destino, para bien o para mal.
Lo que existe es una SINCRONICIDAD, o coincidencia “causal” (y no casual), entre los planetas y nosotros!
Y existe también un lenguaje sagrado, esotérico y de gran complejidad y simplicidad esencial a la vez, que es la Astrología, y que actúa como “traductor” entre LO QUE ES, y lo que PODEMOS COMPRENDER.
A través de la Astrología, “aprehendiéndola”, develando sus misterios, es como vamos siendo capaces de “hacer más consciente” lo que de todas formas “ES”.